Los Órdenes del Amor Hellinger son el eje de este capítulo. Así como el cuerpo guarda memoria, todos los sistemas (como el familiar) también lo hacen. Ya que son estructuras que tienen vida y leyes específicas que los regulan. Esas regulaciones guardan memoria y todo eso transmite patrones, que van más allá del tiempo y del espacio. Memoria del agua Bohm sanación – Capítulo 4
¿Qué queremos decir cuando hablamos de órdenes del amor?
Bert Hellinger, el creador de las Constelaciones Familiares, describió algo que llamó los Órdenes del Amor. Son tres principios sistémicos que buscan restaurar el equilibrio. Bert Hellinger – Wikipedia, la enciclopedia libre
Porque existe de manera inconsciente lo que se denomina amor infantil o el amor ciego, ese amor inconsciente, nos hace salir de nuestro lugar. Y querer cargar, por ejemplo, con el dolor de un ancestro. Deseando ocupar el lugar de un padre, de una madre, de un abuelo. Y eso es muy negativo para toda persona, porque la persona es hijo o es nieto del ancestro. Por lo tanto, es más pequeño que él o ellos. Ellos llegaron antes a la vida. Nosotros venimos de ellos. No tenemos fuerza para cargar con su destino además es como decirles a ellos “vos no sabes hacer las cosas, yo las hago mejor que vos”
Eso produce lo que Hellinger llamó lealtades invisibles. Y se manifiestan básicamente en dos movimientos sistémicos:
“Yo por vos”: cuando alguien, por ese amor infantil, toma el lugar del otro, carga con su destino, se sacrifica.
“Yo como vos”: cuando alguien repite el destino del otro, enferma como él, fracasa como él, se va como él.
Y la salida no es “yo por vos” ni “yo como vos”. La salida siempre es:
“Yo por mí. vos por vos.”
Los órdenes del amor
- La Pertenencia: todos tienen un lugar
El primer orden es la pertenencia. Todos los miembros de un sistema familiar tienen derecho a ocupar un lugar, su lugar. Nadie puede ser excluido, olvidado o negado. Cuando alguien es marginado (un hijo que no nació, un abuelo del que no se habla, un familiar que “deshonró” a la familia), el sistema busca compensarlo en las generaciones siguientes. Y alguien, sin saberlo, termina cargando con ese destino.
Reconocer la pertenencia de todos es un acto de humildad y de justicia sistémica. No se trata de aprobar lo que hicieron. Se trata de reconocer que existieron y que forman parte de la historia familiar nos guste o no.
- La Jerarquía: cada cosa en su lugar
El segundo orden es la jerarquía. En su práctica, Hellinger vio que primero es el orden. Es el asentir a lo que es. El reconocimiento del lugar que cada uno ocupa dentro del sistema. Y recién después, sobre esa base, el amor fluye sin obstáculos.
- El Equilibrio entre Dar y Recibir
El tercer orden es el equilibrio entre dar y recibir. Las relaciones sanas se basan en un intercambio justo. Cuando una persona da mucho más de lo que recibe (o viceversa), se genera un desequilibrio que afecta dicha relación esto se ve claramente en la relaciones de parejas, o por ejemplo entre los miembros de una empresa. posteriormente alguien dentro del mismo sistema con ese desequilibrio lo compensará.
La excepción a la regla
Pero hay un caso excepcional, el único donde el equilibrio no se da jamás: es en la relación entre padres e hijos. Los hijos jamás, por ningún modo, podemos compensar la vida que nuestros padres nos dieron. No hay modo de compensar algo tan grande. Por eso el hijo sale a la vida y es creador de vida, como sus padres. Ahí está la compensación: no en devolver algo que es imposible de lograr, sino en el acto de transmitir vida
Un abrazo grande,
Alejandro Canoza
Raíces y Alas
